Parece ya una obligación. Como casi siempre, el argentino Lionel Messi volvió a dejar enormes destellos de por qué está considerado como el mejor jugador del mundo. Esta vez fue ante el combinado de Estados Unidos.
El crack argentino recogió un pase en la mediacancha y esquivó seis rivales en su camino hacia la portería rival, a pesar de las continuas tarascadas. El culpable de que la jugada no terminase en gol fue el propio árbitro que decidió no aplicar la ley de la ventaja.
Sin duda, otra maravilla del mejor jugador del mundo que no se cansa de sorprender a propios y a extraños.